Levanta la cabeza y verás…
No necesitamos hoy un análisis profundo. Nuestros dirigentes deberán repasar cada una de las decisiones tomadas en los últimos meses. Ver qué cosas cambiar, cuáles mejorar y qué nuevas medidas tomar para retornar por el mejor camino.
Los hinchas amanecimos adoloridos, desconsolados, abatidos, sin embargo es aquí donde las respuestas nacen instantáneamente, desde la sinceridad espontánea que sólo el corazón expresa cuando quiere hacer saber su sentir, es en este dolor cuando todo lo que surge de nosotros es una verdad pura, porque no nos queda nada más que el sentimiento.
Unión, es familia, es amistad, fidelidad, amor, locura, pasión. No se trata sólo de seguir los partidos, planificamos nuestra vida en función de nuestro equipo. Por eso duele tanto, duele escuchar la televisión o leer en un diario que perdimos seis veces en el año contra Universidad de Chile; como si uno fuera hincha de esas estadísticas tan frías. Somos hinchas de la derrota y la victoria. De los años que pasaron y de los años que vendrán. Aunque muchas veces no exista justificación de ningún tipo más que el amor por nuestros colores.
Volveremos a estar; en cualquier momento y en cualquier lugar. Ahí estará nuestro optimismo, nuestro anhelo, nuestra pasión. Una apuesta de futuro sin garantías de nada, que no especula con situaciones y que da todo sin pedir nada a cambio. No cabe duda que volveremos. Una vez más con los sueños de grandeza y esa locura de volver a ser parte de una historia llena de satisfacciones y tropiezos, pero que al fin y al cabo es nuestra historia, que vamos a escribir juntos, siempre…




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